Está creciendo la venta en Internet de esperma para realizarse auto-inseminaciones.

Esta  práctica, además de ilegal en España, puede llegar a ser muy peligrosa para la mujer que la realiza.

La Sociedad Española de Fertilidad (SEF) alerta sobre los riesgos de la venta de esperma a domicilio. Privan a los pacientes de las garantías sanitarias imprescindibles para someterse a una técnica de reproducción asistida. Entre las garantías necesarias que debe seguir un tratamiento de reproducción asistida se encuentran el control médico, la valoración de la calidad seminal antes de la inseminación, que se practique en un centro autorizado con estándares de calidad y seguridad exigidos por la normativa española y europea, y la existencia de seguros de responsabilidad en caso de daños.

Además, las páginas web que se dedican a la venta de esperma también son ilegales en España porque violan la condición de anonimato que garantiza la legislación española, permitiendo escoger el color del pelo, de la piel o de los ojos. Algunas empresas incluso detallan la religión que practica, su orientación sexual o los estudios que ha cursado. Con un coste extra también puede acceder a fotos de la infancia del donante o a su historial médico completo.

reproductioTodo esto se puede conseguir rellenando un formulario con el perfil deseado del donante, elegir el momento de ovulación más propicio y pagar entre 400 y 800 euros. En poco más de un día llega al domicilio una muestra para una única inseminación, congelada en un tanque de nitrógeno líquido o en una caja de hielo y acompañada de unas instrucciones detalladas de uso, así como un kit para que la mujer pueda autofecundarse.

Es importante recordar que la conservación del anonimato del donante y la paciente es esencial, ya que de otra forma, la filiación del niño/a corre peligro.

Es increíble, pero este servicio funciona en 80 países del mundo. Los estudios realizados hasta ahora aseguran que las inseminaciones en casa solamente funcionan en 1 de cada 20 casos.

La SEF está trabajando en colaboración con la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (Asebir) y la Asociación Española de Andrología (Asesa) para terminar con esta práctica.

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