Las rabietas son aquellos comportamientos, como llanto, grito, tirarse al suelo… que aparecen cuando no se satisface alguna de las demandas del niño/a. Con menos frecuencia, también aparecen y se usan como llamadas de atención.

En estos casos, para el papá y la mamá, lo difícil es mantener la tranquilidad y la paciencia.

cryingEntre los 2 y 3 años aún no toleran la frustración, y les resulta complicado comprender que no pueden tener siempre lo que quieren. En esta edad, hay que estar pendientes para atender cualquier demanda que puedan necesitar, siempre y cuando sea correcta. Por ejemplo, una rabieta por no comprarle un juguete no puede ser atendida de la misma manera que una rabieta causada por falta de sueño. En el segundo caso, deberíamos esperar a que pase la rabieta y atender la necesidad del pequeño, que es dormir.

Mis consejos son:

No discutas con tu hij@. Mientras dure la rabieta, no entrará en razones. Intenta no participar en ella. Cuando se calme, debemos actuar con normalidad, como si no hubiera pasado nada.

Las rabietas pueden convertirse en algo habitual si con ellas consiguen sus objetivos. No debemos ceder, y en todo momento deberemos intentar mantener la calma. Tienen que entender que las rabietas no cambian nada. Algunos niños/as, al no atender sus rabietas, inician comportamientos incorrectos o peligrosos. Debemos sancionarlos como lo haríamos en cualquier otra situación. Por ejemplo, no debemos permitir que nos pegue una patada.

handsLas rabietas pueden ocurrir en cualquier lugar, como tiendas, restaurantes, en la misma calle o en casa con visitas. Debemos actuar igual en todos los lugares y situaciones. No dejes que las rabietas en público te hagan sentir mal.

Muchas veces, ocasionamos nosotros mismos una situación no deseada. Por ejemplo, si por la mañana nos levantamos y hay que vestirse, es mejor ofrecerle dos opciones a todo el armario. El abanico de opciones que se abre ante el pequeño/a es infinito, y no siempre al gusto de los adultos. Si se le da elegir únicamente entre dos opciones, ambas válidas, es más que probable que todo siga en calma.

Las rabietas, no solo ocurren cuándo ellos nos piden algo, sino también cuándo les damos una orden. Por ejemplo, estamos en casa de unos amigos y coge una figura de cerámica de la mesa. Es más probable que se enfade si le decimos “no cojas eso”, a “deja eso donde estaba”. La palabra “no”, cambia la estructura de la frase, por eso, es recomendable hablarles con frases afirmativas.

Las rabietas, es una fase que irá desapareciendo según vayan controlando mejor su frustración, y vayan adquiriendo más vocabulario y comprensión para poder expresar mejor sus sentimientos.

Sobre todo mucha paciencia y calma, aunque no nos guste este comportamiento, los niños también tienen derecho a desahogarse.

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