Al finalizar el curso estuve hablando con la tutora de mi hija porque Adriana tiene una atención muy selectiva y es difícil que escuche si no la interesa. Eso hace que tengamos que repetirle las cosas veinte veces hasta lograr que nos preste atención.

Así que me ofreció usar y trabajar una “economía de fichas”.

La economía de fichas es una técnica psicológica de modificación conductual que se basa en los principios del condicionamiento operante, es decir, tratan de mejorar y adquirir conductas que el niño/a no realiza de manera espontánea, al menos no tan frecuentemente como esperan quienes lo educan y desean modificar su conducta.

IMG_Resumiendo, son fichas en las que los pequeños van adquiriendo puntos por objetivos hasta obtener una recompensa.

Una economía de fichas exitosa necesita de un diseño adecuado. Al elegir una economía de fichas, muchos padres se enfocan en eliminar las conductas negativas en vez de enfocarse en incrementar las conductas positivas. Es un error en el que no debemos caer. Mi hija, por ejemplo, grita muchísimo y quiere hacerse oír. Si quiero eliminar esta conducta puedo escoger una conducta positiva, como por ejemplo, respetar el turno de palabra. Si llegamos a tener una conversación sin interrupciones es más probable que deje de alzar la voz y habré conseguido mejorar dos conductas.

Las conductas que queremos conseguir tienen que ser concretas. “Portarse bien” es confuso para un niño/a. Será mejor, por ejemplo “Sentarse bien en la mesa”.

Lógicamente, los objetivos deben ser alcanzables. ¡No podemos pedir que haga la cama con dos años!

A la hora de poner los puntos, uno de los errores más comunes es establecer un sistema paralelo de penalización y restar puntos si no se consiguen conductas. Está probado que reforzar la conducta adecuada es más eficaz que castigar la inadecuada. Además, si le restamos puntos, el niñ@ puede desmotivarse y perder el interés.

Por último, nos queda hablar de la recompensa. No os centréis en regalos. Las recompensas pueden ser “ir al cine”, “jugar con la tablet”, “ir a un parque temático”, “dormir una noche en la cama de los papás”…

IMG_2Un consejo: si empezáis una economía de fichas, es fácil perder la motivación ya que los cambios de conducta no ocurren de un día para otro. ¡Paciencia y perseverancia con la clave!

Cuando el niño/a ya hace de continuo la conducta y hemos conseguido nuestro objetivo, no es necesario seguir reforzándole, salvo con nuestras palabras y gestos afectivos, que no dejaremos de dárselos en ningún momento. El punto que le asignemos en la economía de fichas, al final, no es más que un punto. El “Muy bien cariño” o “Lo estás haciendo fenomenal” es la verdadera clave para motivar a nuestro pequeño a seguir adelante.

Las imágenes que os muestro es la economía de fichas que he realizado con ayuda de la tutora de mi hija.

En Internet podéis encontrar varios ejemplos. Yo  os dejo uno pulsando aquí.

Lo podéis imprimir, plastificar y recortar. Luego yo usé velcro adhesivo para pegar las recompensas, conductas y puntos.

 

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