La apendicitis es la inflamación del apéndice que se encuentra al final del intestino grueso.

La apendicitis necesita tiempo para manifestar los síntomas y es una enfermedad difícil de diagnosticar. El primer síntoma es el dolor alrededor del ombligo. Este dolor, inicialmente puede ser vago, pero cada vez se vuelve más agudo y severo. Es posible que la persona que la sufra presente pérdida del apetito, náuseas, vómitos y fiebre baja.

La falta de apetito también es un síntoma muy importante para saber si se trata de una apendicitis o de un dolor de barriga normal. En caso de inflamación del apéndice, el niño/a no tendrá ganas de comer, ni de jugar ni de moverse.

A medida que aumenta la inflamación en el apéndice, el dolor tiende a desplazarse a la parte derecha inferior del abdomen y se concentra directamente sobre el apéndice, en un lugar llamado punto de McBurney. Si la apendicitis no se diagnostica y se trata a tiempo, el apéndice puede perforarse, causando una infección abdominal y complicando el estado del paciente. A esta perforación se le llama peritonitis.

babySi pasan 10-12 horas y el dolor abdominal persiste y empeora, los papás y mamás deberían acudir a Urgencias con el niño/a para descartar una posible apendicitis.

Las causas más comunes que la provocan, pueden ser la obstrucción por una masa de heces, por lombrices intestinales o por un cuerpo extraño.

Cualquiera que sea la causa, hay que intervenir rápidamente. El tratamiento de la apendicitis aguda con o sin peritonitis es la extirpación del apéndice preferiblemente por laparoscopia.

El periodo que tiene que pasar el niño/a en el hospital tras la extirpación del apéndice suele ser, si no hay complicaciones, entre 48 horas y 10 días, dependiendo del grado de evolución de la enfermedad (si es una apendicitis incipiente, si se trata de una peritonitis…)

Una vez que tenga el alta, los papás y mamás deberán procurar que durante los próximos días, su hijo/a no haga muchos esfuerzos hasta que esté totalmente recuperad@.

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